Hace unas semanas Vida (aka the sitebreaker) me regaló esta postal con una pequeña sonrisa sádica, de esas que sólo ella sabe.

Ilustración de Tania Juárez
www.elilustradero.com
En la parte de atrás se lee: “Cuando eres rey, la parte más difícil de aprender ballet es mantener tu corona en equilibrio.”
Ja, ni sé bailar y aunque me gusta el ballet, jamás se me ocurriría intentar lanzar una arabesca, en tutú, tratando de mantener en equilibrio una corona. ¿O sí?
Después de pensarlo unos momentos, esa clase de espectáculos los doy cada día. Me piden brincos y brinco. ¿No gusta? Vuelvo a brincar. ¿Más alto? Ahí te voy. ¿Que siempre no? No pasa nada. Y dos pasitos para delante, tres para atrás y… quiebre. ¿No que no? Pero apúrale que vamos tarde o si no, ya mejor ni me lo mandes que por aquí me lo hacen más barato.
¿Y la corona? Si la traía puesta, se me cayó. No hay forma. Cuando tienes una entrega, perder la compostura es lo de menos. Mal que bien, siempre tendrás la oportunidad de reivindicarte frente a tu equipo, tu empresa o incluso el mismísimo cliente… pero si no entregas, pues cliente no hay más.
Ahora que cuando entregas, cuando por fin sales al aire… Cuando a pesar de todas las dudas y errores, liberas un proyecto y ese proyecto lograste llevarlo más allá, mucho más allá de lo que cualquiera hubiera esperado, la satisfacción es más profunda y mucho más durable que la de haber sido coronado rey.
Y Vida, mi muy querida Vida, el que todavía trae puesta su corona es porque no ha salido a bailar.

3 comentarios:
Me gustó mucho la última parte.
Se reconoce un rey a sus brincos, no a su corona.
Sería todavía mejor brincar, hacer malabarismos...
Y seguir con la corona inmóvil.
@ximena muy romántica idea.
Desde mi punto de vista, si la corona no se mueve es porque tu malabarista no está brincando tan alto como pudiera.
¿Quién es tu superhéroe favorito?
Publicar un comentario en la entrada